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Terra
La Coctelera

¿Qué pinta la verdad?

El filósofo francés Jacques Derrida, padre de la deconstrucción.

En estos tiempos de crisis tanto de la pintura como de la filosofía y las bases que definen sus respectivos papeles, las relaciones entre ambas abren nuevas preguntas.

LA VERDAD EN PINTURA
Jacques Derrida
Traducción de M. C. González y D. Scavino
Paidós. Barcelona, 2001
396 páginas. 3.900 pesetas


Texto: JOSÉ LUIS PARDO

+ De Heidegger a la Cenicienta +

"Las desavenencias entre filosofía y poesía vienen de antiguo", escribió Platón. Lo mismo podría decirse de la filosofía y la pintura, y en el mismo contexto: siempre la vieja sospecha de que el pintor no tiene buenas relaciones con la verdad, de que se ve obligado a deformar la realidad para convertirla en cuadro, de que tiene que engañar a la vista pintando las cosas donde no están o como no son, y todo ello en función de unas supuestas prescripciones de la "belleza", en nombre de las cuales se estaría autorizado a "traicionar" a las cosas para "mejorarlas", siquiera para hacerlas "verosímiles" allí donde la verdad no se parece a sí misma. Por otra parte, la pintura tiene buenas razones para sospechar de la filosofía: cuando un filósofo la emprende con un cuadro, siempre existe el temor fundado de que el cuadro terminará desapareciendo entre las articulaciones de un discurso en el cual no tendrá más que un lugar accidental, accesorio o auxiliar, en última instancia intercambiable, merced a lo cual se habrá escapado aquello que del cuadro es propiamente pictórico. Hay, por fortuna o por desgracia, algo en nuestros días que impide continuar la discusión de este modo estéril y miserable; este algo podría describirse diciendo que ya no es tan seguro como en otros tiempos qué sea la pintura (dónde empieza y dónde termina, cuáles son sus géneros canónicos y sus procedimientos pautados), que ciertamente no hay pintor o artista que hoy no sepa que pintar no consiste, ni ha consistido jamás, en reproducir una realidad supuestamente extrapictórica, hecho que constituye en toda su extensión la crisis de la pintura; y también podría describirse diciendo que ya no es tan seguro como en otros tiempos qué sea la filosofía, en qué se distingue de otros géneros de escritura, cuáles son sus fronteras con la ficción o con la ciencia, qué es en ella lo esencial y qué lo auxiliar o accesorio, y que no hay filósofo que hoy pueda ignorar la crisis de la propia filosofía en este punto. Y éste es precisamente el punto en el que se sitúa la obra -puntillosa, puntillista- de Derrida sobre La verdad en pintura, una obra genéricamente tan ambigua como lo son la mayoría de las obras plásticas contemporáneas, un verdadero análogo de lo que en las artes visuales se llama instalación, pero practicado en el terreno del pensamiento.

A la entrada de la instalación, el espectador encontrará las Lecciones de estética de Hegel, que flotan sobre el texto: sólo el arte puede decirnos qué es la belleza (que no existe más que en el seno del arte, es decir, de los productos del espíritu), pero sólo la filosofía puede decirnos qué es el arte, y eso porque ella misma lo presupone desde su mismo comienzo. Bajo este círculo suspendido en el aire se abre un abismo en el que se lee El origen de la obra de arte, de Heidegger, en donde todas las "frivolidades" de la estética (la preferencia por lo sensible frente a lo inteligible, por lo accidental frente a lo sustancial, por lo formal frente a lo material) se hunden en una relación con la verdad en la que a la obra se le encarga la manifestación del ser de los entes desde el fondo inhabitable de una tierra que se resiste a toda penetración. En mitad de la sala, entre el círculo y el abismo, se despliega la Crítica de la facultad de juzgar de Kant, auténtico lugar común del encuentro entre arte y filosofía, pero rigurosamente desmontada: en primer plano, la afirmación en que Kant distingue la obra de arte propiamente dicha de los "ornamentos" y adornos que la complementan, pero que también la distraen, como las florituras del marco en cuyo interior se sitúa un cuadro. Pues, para que una obra pueda ser llamada bella, debe quedar excluido todo goce sensorial y, al mismo tiempo, toda aprehensión conceptual. Para poder desarrollarla toda a lo largo de la sala, y con la misma longitud del diámetro de la circunferencia hegeliana y de la boca del abismo heideggeriano, Derrida somete esta observación de Kant a un proceso cruel de atirantamiento, la hace sufrir la prueba que ella misma propone para las obras de arte: ¿es posible, en el discurso filosófico por excelencia, distinguir lo extrínseco de lo intrínseco, separar los ejemplos, los vestidos, las columnas y los marcos del contenido, especialmente en este caso -el caso del juicio estético puro-, en el cual no hay contenido conceptual ni sensible alguno, en el que se trata de un juicio hecho sin apelar al "goce sensible" ni tampoco a la "claridad intelectual"? ¿O es precisamente ese vacío de contenido sensorial e intelectual lo que exige, como colaboradores necesarios, adornos, ornamentos, marcos, ejemplos? "No sé lo que es accesorio o esencial en una obra, dónde tiene lugar el cuadro, dónde comienza, dónde termina, cuál es su límite interno. Externo. Y su superficie entre dos límites. No sé si el lugar de la Crítica de la facultad de juzgar en donde se define el ornamento no es también un ornamento".

He aquí, pues, el procedimiento de la deconstrucción y también la ilustración de ese tipo de indefinición entre el "marco" y el "cuadro", entre lo "accesorio" y lo "sustancial" que define la situación crítica de la pintura y de la filosofía en la actualidad. Pero la deconstrucción, indica Derrida, no tiene por misión efectuar un reencuadramiento de las obras (filosóficas o pictóricas), ni tampoco el pretender eliminar definitivamente el marco o soñar con una obra absolutamente "desmarcada". La deconstrucción quiere justamente, como la mayoría de las instalaciones, desmontar la evidencia de la distinción entre el adentro y el afuera, entre lo extrínseco y lo intrínseco, entre lo esencial y lo accidental, mantenernos en esa perplejidad que produce la sorpresa ante lo presuntamente obvio, que es sin duda el paradójico resultado (del que nada resulta) de la contemplación de las instalaciones. Falta saber si esa "nada" que resulta es -como lo es tantas veces- "absolutamente nada", o si acaso su vacío es el hueco en donde instalar algo que, efectivamente, por no dar resultado, resulta ser esa verdad que no es reproducción, esa verdad que sólo se puede pintar o ese lugar en donde la verdad pinta algo.

De Heidegger a la Cenicienta

EL TEXTO de El origen de la obra de arte procede de unas conferencias pronunciadas por Heidegger entre 1935 y 1936. En cierto momento, el autor utiliza "como ejemplo" lo que denomina "un célebre cuadro de Van Gogh" en el que aparecen, según su descripción, un par de zapatos de campesino. A continuación, Heidegger hace "hablar" a esos zapatos en un tono de lírica agrícola en el que aparecen todos los tópicos de la vida del campo preindustrial que, a todas luces, constituían en la mente del filósofo una suerte de escenario ideal. Como se trata de uno de los textos más leídos y celebrados de Heidegger, la especulación sobre los dichosos zapatos ha alcanzado cotas oceánicas, desde el día de la publicación del texto hasta la reciente comparación, propuesta por Jameson (El posmodernismo), del cuadro de Van Gogh interpretado por Heidegger con los "zapatos de polvo de diamante" de Andy Warhol. En 1968, Meyer Schapiro reparó en que el cuadro de Van Gogh al que parece referirse Heidegger (número 255 del catálogo de la Faille) no representa unos zapatos de campesino, sino los del propio Van Gogh, que por esa época era un hombre completamente urbano, lo que parece dar al traste con toda la poética agropecuaria de Heidegger, a quien se acusa de haber metido el pie en el calzado equivocado. Derrida juzga que la crítica de Schapiro no llega a la suela de los zapatos de Heidegger, pero ha señalado otros puntos en los que a Heidegger le aprieta el zapato: ¿qué le hace a Heidegger atribuir esos zapatos pintados, no ya a un campesino, sino a una campesina? El sexo de los zapatos sirve en este caso de entrada a toda la serie de observaciones acerca del fetichismo del calzado descrito minuciosamente por Freud. Y a este detalle se añade otro aún más meticuloso: ¿qué nos hace suponer que esos zapatos son un par, si su deformación sugiere más bien un desemparejamiento? A este nuevo escenario se convocan cuadros de Magritte, Lindner y Miró relativos al calzado, en una saga de posibilidades que Derrida declara aún inconclusa, y en la que sólo falta, por el momento, el desemparejado zapatito de cristal de La Cenicienta. Acaso porque la obra de arte y la filosófica sólo funcionan, como el cuento, cuando falta un zapato, cuando algo "cojea" o no está emparejado, como un calzado que nadie podría ponerse pero que no podemos dejar de probarnos sin éxito.

jueguillo lúdico

DE QUE ARBOL CAISTE?

ASTROLOGÍA CELTA

Busca el día de tu cumpleaños y encuentra tu árbol...
una vez localizado busca abajo la explicación sobre el mismo. Es interesante y
de alguna manera preciso, además de ser parte de la astrología Celta.

Cuando sepas a
que árbol perteneces, cambia el asunto poniendo el nombre de tu árbol y envíalo
a tus amigos.

Diciembre 23 a Enero 01 - Árbol de Manzana

Enero 02
a Enero 11 - Árbol de Abeto

Enero 12
a Enero 24 - Árbol del Olmo

Enero 25
a Febrero 03 - El Ciprés

Febrero
04 a Febrero 08 - Álamo

Febrero
09 a Febrero 18 - El Cedro

Febrero
19 a Febrero 28 - El Pino

Marzo 01
a Marzo 10 - El Sauce Llorón

Mar 11 a
Mar 20 - Árbol de Limas

Mar 21 -
El Roble

Marzo 22
a Marzo 31 - Árbol de Avellanas

Abril 01
a Abril 10 - Árbol Rowan

Abril 11
a Abril 20 - Árbol de Arce

Abril 21
a Abril 30 - El Nogal

Mayo 01
a Mayo 14 - Álamo

Mayo 15
a Mayo 24 - Árbol de Castañas

Mayo 25
a Junio 03 - Árbol de Cenizas

Junio 04
a Junio 13 - Árbol Hornbeam

Junio 14
a Junio 23 - La Higuera

Junio 24
- Árbol de Abedul

Junio 25
a Julio 04 - Árbol de Manzana

Julio 05
a Julio 14 - Árbol de Abeto

Julio 15
a Julio 25 - Árbol del Olmo

Julio 26
a Agosto 04 - El Ciprés

Agosto
05 a Agosto 13 - Álamo

Agosto
14 a Agosto 23 - El Cedro

Agosto 2
4 a Septiembre 02 - El Pino

Septiembre
03 a Septiembre 12 - El Sauce Llorón

Septiembre
13 a Septiembre 22 - Árbol de Limas

Septiembre
23 - El Olivo

Septiembre
24 a Octubre 03 - Árbol de Avellanas

Octubre
04 a Octubre 13 - Árbol Rowan

Octubre
14 a Octubre 23 - Árbol de Arce

Octubre
24 a Noviembre 11 - El Nogal

Noviembre
12 a Noviembre 21 - Árbol de Castañas

Noviembre
22 a Diciembre 01 - Árbol de Cenizas

Diciembre
02 a Diciembre 11 - Árbol Hornbeam

Diciembre
12 a Diciembre 21 - La Higuera

Diciembre
22 - Árbol del Haya

ÁLAMO (la Incertidumbre) - Es
una persona con un alto sentido de la estética, no muy segura de sí
misma, valiente sólo si es necesario, necesita rodearse de un ambiente
agradable, es muy selectiva, a veces solitaria, muy entusiasta, de naturaleza
artística, buena organizadora, intenta aprender a través de la filosofía,
confiable en cualquier situación, asume las relaciones muy seriamente.

ÁRBOL DE ABEDUL (la Inspiración) - Una persona vivaz, atractiva, elegante, amistosa, no pretenciosa,
modesta, no le gustan los excesos, aborrece lo vulgar, ama la vida en la
naturaleza y la calma, no muy apasionada, llena de imaginación, un poco ambiciosa,
crea una atmósfera de calma y satisfacción.

ÁRBOL DE ABETO (el Misterio) - Es una persona de extraordinario buen gusto, dignidad, sofisticada,
amala belleza, temperamental, testaruda, tiende al egoísmo pero se
preocupa por quienes están cerca, más bien modesta, muy ambiciosa, de muchos
talentos, industriosa, amante insatisfecha, de muchos amigos y enemigos, muy
confiable.

ÁRBOL DE ARCE (la Mente Abierta) - Una persona fuera de lo común, llena de imaginación y
originalidad, tímida y reservada, ambiciosa, orgullosa, segura de sí misma, con
sed de nuevas experiencias, algunas veces nerviosa, tiene muchas complejidades,
buena memoria, aprende rápidamente, con una vida amorosa complicada, le gusta
impresionar. Debes buscar tener una relación seria que te llene tu vida, eso te
haría feliz.

ÁRBOL DE AVELLANAS (lo Extraordinario)
-
Es una persona encantadora, no pide nada, muy comprensiva,
sabe como impresionar a la gente, activa en la lucha de causas sociales,
popular, temperamental y amante caprichoso, honesta y compañera tolerante, con
un sentido de la justicia muy preciso.

ARBOL DE CASTAÑAS (la Honestidad) - De belleza inusual, no desea impresionar, con un desarrollado
sentido de la justicia, vivaz, es una persona interesada, diplomática de
nacimiento, sin embargo se irrita fácilmente y es muy sensible en compañía,
muchas veces por falta de seguridad en sí misma, a veces actúa con sentido de superioridad,
se siente incomprendida, ama una sola vez, tiene dificultades para encontrar
pareja.

ÁRBOL DE CENIZAS (la Ambición) - Es una persona excepcionalmente atractiva, vivaz, impulsiva,
exigente, no le importan las críticas, ambiciosa, inteligente, llena de
talentos, le gusta jugar con el destino, puede ser egoísta, muy fiable y digna
de confianza, amante fiel y prudente, algunas veces el cerebro control al
corazón, pero asume sus relaciones muy seriamente.

ÁRBOL DE HAYA (la Creatividad) - Tiene buen gusto, le preocupan las apariencias, materialista,
organiza bien su vida y su carrera, es una persona ahorrativa, buen líder, no
toma riesgos innecesarios, razonable, espléndida compañera de vida, gusta de
mantener la línea (dieta, deportes, etc.)

ÁRBOL HORNBEAM (el Buen Gusto) - De una belleza muy fresca, se preocupa
por su apariencia y su condición económica, de buen gusto, no es egoísta, vive
de la forma más cómoda posible de manera razonable y disciplinada, busca
bondad y conocimiento en una pareja emotiva, sueña con amantes inusuales, a
menudo es feliz con sus sentimientos, desconfía de la mayoría de las personas,
nunca está segura de sus decisiones, muy concienzuda.

ÁRBOL DE LIMAS (la Duda) - Acepta lo que la vida le da de una manera muy compleja, odia
pelear, el estrés y el trabajo, pero le disgusta la pereza y la ociosidad, es
suave y sabe ceder, hace sacrificios por los amigos, de mucho talento pero no suficientemente
tenaz para explotarlos, se lamenta y se queja a menudo, es una persona muy celosa
pero leal.

ÁRBOL DE MANZANA (el Amor) - De contextura liviana, mucho carisma, es una persona llamativa y
atractiva, de un aura agradable, coqueta, aventurera, sensible, siempre
enamorada, quiere amar y ser amada, compañera fiel y tierna, muy generosa, de
talentos científicos, vive el día a día, filósofa despreocupada con
imaginación. Totalmente despistada.

ÁRBOL DEL OLMO (la Mentalidad Noble) -
De figura agradable, buen gusto en el vestir, de exigencias
modestas, tiende a no olvidar los errores, alegre, le gusta mandar pero no
obedecer, es una pareja honesta y fiel, le gusta tomar decisiones por los
demás, de mentalidad noble, generosa, con buen sentido del humor, práctica.

ÁRBOL ROWAN (la Sensibilidad) - Llena de encantos, alegre, da sin expectativas, le gusta llamar
la atención, ama la vida, las emociones, no descansa, e incluso gusta de las
complicaciones, es tanto dependiente como independiente, tiene buen gusto, es
una persona artística, apasionada, emocional, buena compañía, no olvida.

EL CEDRO (la Confianza) - De una belleza extraña, sabe adaptarse, gusta del lujo, de buena
salud, es una persona para nada tímida, tiende a ver de menos a la demás gente,
segura de sí, con determinación, impaciente, le gusta impresionar a los demás,
de muchos talentos, industriosa, saludablemente optimista, en espera del único
y verdadero amor, capaz de tomar decisiones rápidamente.

EL CIPRÉS (la Fidelidad) - Fuerte, muscular, adaptable, toma lo que la vida tiene para darle,
es una persona satisfecha, optimista, ansía el dinero y el reconocimiento, odia
la soledad, es una pareja apasionada y siempre insatisfecha, fiel, se altera fácilmente,
indócil, pedante, y desinteresada.

EL NOGAL (la Pasión) - Implacable, es una persona extraña y llena de contrastes, a
menudo egoísta, agresiva, noble, de horizontes amplios, de reacciones
inesperadas, espontánea, de ambición sin límites, nada flexible, es una pareja
difícil y poco común, no siempre agrada pero se le admira, con un ingenio
estratégico, muy celosa y apasionada, no se compromete.

EL OLIVO (la Sabiduría) - Ama el sol, de sentimientos cálidos y tiernos, razonable, es una
persona equilibrada, evita la agresión y la violencia, tolerante, alegre,
calma, un sentido bien desarrollado de la justicia, sensible, empática, no
conoce los celos, le encanta leer y la compañía de personas sofisticadas.

EL PINO (lo Particular) - Le encanta la compañía agradable, es una persona muy robusta,
sabe hacer de su vida algo confortable, muy activa, natural, buena compañía
pero no siempre amistosa, se enamora fácilmente pero su pasión se apaga al poco
tiempo, se rinde fácilmente, se decepciona de todo hasta que encuentra su
ideal, es de confianza y de carácter práctico.

EL ROBLE (la Valentía) - Es una persona robusta de naturaleza, valiente, fuerte,
implacable, independiente, sensible, no le gustan los cambios, mantiene sus
pies bien puestos sobre la tierra, y gusta de la acción.

EL SAUCE LLORÓN (la Melancolía) - Una persona bella pero melancólica, atractiva, muy empática, ama
las cosas bellas y de buen gusto, ama viajar, soñadora sin descanso,
caprichosa, honesta, puede ser influenciada pero es difícil para convivir,
exigente, con buena intuición, sufre en el amor pero a veces encuentra sustento
en su pareja. Algunas veces le gusta mentir. Es bastante amigable

LA HIGUERA (la Sensibilidad) - Muy fuerte, es una persona un poco voluntariosa, independiente,
no permite las contradicciones o discusiones, ama la vida, su familia, los
niños y los animales, un poco volátil socialmente, buen sentido del humor,
Tímida pero extrovertida. Gusta de la ociosidad y la pereza, de un talento
práctico e inteligencia. Persona muy sensual y atractiva al sexo opuesto. Costa
de gran elegancia y porte.

Algunos conceptos

DISCRIMINACIÓN SEXUAL

Discriminación sexual significa tratamiento diferencial debido al sexo. En los últimos años
hemos observado una creciente incorporación de la mujer en la sociedad y
ello se debe a sus deseos de participar en condiciones de igualdad en los
centros de decisión en el mercado del trabajo, en la educación y en la
vida política.

La mujer ha sufrido diferentes marginaciones a lo largo de
la historia. Una de éstas es la
discriminación laboral, en la cual las mujeres no ejercen el mismo derecho que
los hombres, ya se trate de cuestiones económicas
como de el estatus de su trabajo.

CAMBIOS EN LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA MUJER

En el plano de la igualdad entre hombres y mujeres, la
Constitución de 1978 marca un punto de inflexión en la situación social y jurídica
de las mujeres españolas. El reconocimiento
constitucional del principio de igualdad es esencial. La creación en 1983 del
Instituto de la Mujer hace que no sólo se reconozca la situación
desigualitaria, sino que se da una importancia a la política de igualdad y no discriminación en razón del
sexo. En los últimos años, la sociedad española ha vivido un proceso de
transformación. En términos cuantitativos, la magnitud del cambio se refleja en
ámbitos tan significativos como la educación, el empleo o las esferas de poder.
Aún así, es decir, con estos cambios, la mujer sigue hoy por hoy en una
situación desfavorable en la sociedad.

SITUACIÓN LABORAL

Como ya hemos dicho la situación en el mundo laboral ha
estado marcada por una serie de progresos en los últimos años. No obstante, hoy
por hoy encontramos todavía demasiadas diferencias sexuales relacionadas con el
trabajo, ya sea a nivel de ocupación o
a nivel económico, por ejemplo.

Así, tenemos que la incorporación de la mujer al mundo
laboral sigue un proceso creciente desde hace algunas décadas, pero la realidad
pone en evidencia que su incorporación plena a todos los derechos sociales y
económicos es considerablemente deficitaria. Los datos nos demuestran como las
mujeres no se han incorporado todavía, en la misma medida que los hombres, cómo
sus contratos son los más deficitarios y cómo su salario es menor por un
trabajo de igual valor. El tema de las remuneraciones económicas es de los
temas más polémicos en cuanto a las diferencias laborales entre hombres y
mujeres.

LOS SALARIOS:

Los salarios de las mujeres son inferiores a los que reciben
los hombres. Su retribución es en general, de un 20% inferior a la de los
hombres. Además a medida que aumenta la edad, las diferencias salariales
también aumentan. Los motivos de estas diferencias salariales son diversos:
diferencias e las profesiones y empleos desarrollados por hombres y mujeres,
desigualdad en el acceso a puestos
directivos, diferencias por sectores de pertenencia, discriminación salarial...

LA MUJER EN EL MUNDO DE LA
COMUNICACIÓN:

Aunque ha aumentado el número de mujeres profesionales en el
sector de las comunicaciones, son pocas las que ocupan puestos directivos que
puedan influir en la política de la información. La persistente idea de
estereotipos sexistas se debe en gran parte en la proyección a través de los
medios de comunicación de imágenes negativas y degradantes de las figuras de
las mujeres.

Es muy significativo analizar cómo se transmite la imagen de
las mujeres a través de los medios de comunicación: Estos son unos datos
objetivos sobre el papel del mundo en el área de la comunicación:

- En la publicidad, su rol normal es condicionados al objeto
que se vende. Las características de los cuerpos femeninos son utilizadas con
mayor frecuencia que las de los masculinos.

- La mujer está presente en los medios de comunicación en
gran medida y en muchos casos al mismo nivel que el hombre. Sin embargo su presencia es selectiva
y pone de manifiesto cierta discriminación sexual. Las mujeres tienen una
presencia mayor en las teleseries y en los concursos, además de la publicidad,
En cambio los hombres en los deportes y
en la información.

EL FEMINISMO

En 1976 hubo una auténtica eclosión de grupos de mujeres.
Muchos de ellos tenían vínculos con los partidos políticos o sindicatos. Otros
querían agrupar a mujeres que vivían situaciones especiales, como la asociación
de mujeres separadas. Algunos se proclamaban independientes y practicaban la
"autoconciencia". Estaban las mujeres universitarias y también vocalías
de mujeres de barrios. La primera andadura organizativa fue una coordinadora,
pero la estructura de "delegación de poderes" era poco dinámica por
lo que a los tres años pasamos a funcionar como asamblea donde cada mujer era
un voto. Los temas más debatidos fueron el aborto y el divorcio.

En el número correspondiente al mes de Abril, la revista
"Mujeres de europa", hacía referencia en su editorial, a una encuesta
de opinión realizada en 1996 por la comisión Europea a más de 21.000 personas
de toda la U.E., en la que se revela que la mitad de los europeos estiman que
"la igualdad de Oportunidades refuerza la Democracia, favorece el
desarrollo personal y mejora las relaciones humanas". El 40% de las personas
encuestadas considera que, para eliminar las desigualdades, tanto los hombres
como las mujeres deben cambiar y que los campos de predilección para este
cambio son un mejor reparto de las tareas familiares y el respeto a la
identidad de hombres y mujeres.

Sólo si los hombres y mujeres compartiéramos equitativamente
responsabilidades políticas y domésticas el concepto de ciudadanía podría
alcanzar su sentido verdadero: las personas, con indiferencia de su sexo,
podrían participar como iguales -que no idénticos- en la toma de decisiones
políticas sobre sus vidas. Sin embargo, la realidad es otra. La contradicción
entre el valor universal de ciudadanía y una experiencia de vida sexualmente
diferenciada cuestiona el mito de la homogeneidad entre ciudadanos y
ciudadanas.

Por eso el problema de igualdad entre los sexos es el
problema de desigualdad de las mujeres en relación con los hombres. Traducir
diferencia por desigualdad ha sido el mecanismo utilizado: dado que las mujeres
no están constituidas biológicamente como los varones, se acepta tranquilamente
que no tengan los mismos derechos.

BIBLIOGRAFÍA

* El Derecho de la mujer. , Tove Satng Dahl. Vindicacion feminista publicaciones, 1988.

* Artículo de internet: http://www.ole.es/cgi-bin/buscar.cgi?Claus=feminismo
y http://buscar.ozu.es/cgi-bin/ozu_search.cgi

* La mujer en cifras.
Ministerio de asuntos sociales. Instituto de la mujer, 1992.

* III PLAN PARA LA IGUALDAD DE
OPORTUNIDADES ENTRE HOMBRES Y MUJERES. 1997-2000.

La sagrada maternidad

LA SAGRADA MATERNIDAD

Y LA TRANSGRESIÓN LÉSBICA

Por:
Cecilia Riquelme
Ugarte

Para Karen Atala, por su valentía.

Para Melva porque su maternidad cambio mi vida.

Para cada una de las amigas madres de varios países

que me han compartido sus aprendizajes entre viajes y encuentros.

Introducción

Las Amantes de la Luna realizamos una
consulta sobre la situación de los derechos humanos de las lesbianas en la
región a varios grupos organizados de América Latina, este trabajo contó con el
apoyo de la Coordinación regional de La Comisión Internacional de derechos
humanos de Gays y Lesbianas y la Asociación Internacional de Mujeres por el
Desarrollo (AWID). Cuando recibimos las respuestas al cuestionario que
aplicamos, se nos reveló un fragmento de la realidad como la cabeza de un
iceberg, aunque su cuerpo siga sumergido en un 90% en un mar de invisibilidades
sociales... Este pedazo visible son casos conocidos de discriminación a madres
lesbianas. Nos referimos a mujeres que después de una vida heterosexual han
optado por una vida lésbica y tienen hijas/hijos de
matrimonios anteriores. Hablaremos del precio que pagan las madres que deciden
transgredir la norma heterosexual.

Este artículo pretende incitar a la reflexión a las
activistas lesbianas feministas con las que compartimos la tarea de luchar por
cambios culturales, que signifiquen conseguir el respeto a las familias
homoparentales y detener la homo-lesbofobia que nos discrimina en lo cotidiano.

Los derechos humanos de las mujeres lesbianas

Ser mujer lesbiana en esta sociedad y asumirse como
tal no es tarea fácil. Constatamos variadas discriminaciones en distintos
ámbitos: empezando por la familia, luego en la escuela, en el trabajo, en los
medios de comunicación y en espacios públicos. Al interior de la familia
podemos encontrar casos de maltrato psicológico, violencia, expulsión de la
casa paterna, psiquiatrizaciones forzadas, cuando los padres se enteran de la
preferencia de sus hijas. A nivel escolar, la mofa y el escarnio de parte de
sus iguales, violencia, sanciones y/o expulsiones. En el trabajo, dependiendo
del área laboral en que se desempeñan las mujeres tendrán más o menos
libertades de ser ellas mismas. No es casualidad que en las profesiones que
existe más ocultamiento, entiéndase clóset, es entre las maestras y las
enfermeras. En los medios de comunicación, es reciente en algunos de ellos el
intento por darnos un trato más respetuoso; sin embargo, subsisten en la
televisión, la radio y la prensa escrita medios homo-lesbofóbicos que siguen
alimentando el prejuicio. En los distintos espacios públicos de las grandes
ciudades de la región, se tienen varios casos documentados en que cualquier
demostración de afectividad puede significar a lo mínimo un pleito, ya sea en
el metro, restaurante, parque, o en el propio vehículo.

¿Qué sucede en el caso que nos ocupa, es decir
mujeres que hicieron una vida heterosexual y que luego optan por una vida
lésbica, que además tienen hijas /hijos de matrimonios anteriores?

Observamos un cuadro que se repite: cuando los ex
maridos se enteran que sus ex esposas tienen en la actualidad una pareja mujer,
no importando cuanto tiempo haya pasado del divorcio, ellas enfrentan muchas
veces amenazas de estos de quitarles a las niñas/ los niños; o
puede suceder que ellas intenten "negociar" con tal de que no les
quiten a los menores y pierden recursos y bienes materiales por arreglos
desventajosos; o ceden la custodia "aconsejadas" por sus abogados,
negando su lesbianismo y así evitan procesos engorrosos para ellas y su
descendencia; o se deciden a enfrentar juicios por la guarda y custodia o
patria potestad de los menores. En todas estas situaciones, el ex cónyuge o
familiares utilizan la condición de la madre lesbiana como un estigma, y se
valen de una pesada carga de prejuicios sociales para intentar establecer que
esa mujer es una "mala influencia" para sus retoños.

Ante esta evidencia nos preguntamos: ¿por qué este
sector de nuestra comunidad es uno de los más vulnerables a padecer amenazas,
despojos, discriminaciones y violencias?

¿Por qué dentro del alto grado de clóset e
invisibilidad que vivimos las lesbianas latinoamericanas, aparece este segmento
de mujeres -como una constante en nuestros países y con casos conocidos-
cuestionadas en su maternidad y acusadas de "mal ejemplo"?

La sagrada maternidad

Si bien el movimiento feminista ha realizado
importantes de-construcciones en las últimas décadas al concepto de maternidad,
persiste la arcaica imagen de la "naturaleza instintiva" o destino
biológico, la autorrealización y razón de ser de las mujeres a través de la
maternidad, representación en buena parte machacada aún por los medios masivos
de comunicación y la iglesia católica.

La idea del ser mujer y como destino la maternidad
están en nuestra cultura tan arraigadas como la noción de que sexualidad
equivale a reproducción.

Como señala la antropóloga Yanina Avila:

A las mujeres se nos educa desde pequeñas en y para
la función materna, tanto en la potencialidad reproductiva de la maternidad
biológica, como en el trabajo social del maternazgo (es decir, el trabajo de
cuidados y atención a los otros). Ya de adultas, las mujeres podemos trabajar,
hacer política, arte, ciencia o literatura. Pero sigue primando la idea de que
lo principal en la vida de una mujer y por encima de todo, son los hijos/
hijas; que ninguna mujer se realiza del todo si no es madre, a nivel biológico
o social.

Para poder entender este arraigo de la idea
mujer=madre, es necesario volver brevemente la mirada hacia atrás en el tiempo.
Existen varios elementos que van conformando este paradigma.

Con el advenimiento de la Ilustración, las mujeres
fueron disciplinadas paulatinamente para que se encargasen de la función
materna como fin último. Con la transformación de la familia extendida a la
familia nuclear, cambia la casa habitación y surge un nuevo concepto de
intimidad. Lo público y lo privado. Por otra parte, varios discursos desde la
filosofía, la política y la medicina colaboran en estos cambios.

Cito nuevamente a Avila:

En la construcción del mito del modelo mujer/madre
intervinieron varios elementos. No podría decirse que un solo factor fue el
determinante. Pero un campo que sin lugar a dudas jugó un peso esencial, en la
legitimación del modelo mujer /madre procedió de los discursos de las ciencias
médicas o biológicas.

Otro elemento que lleva a la maternidad a la
categoría de sagrada es el amor romántico, desarrollado ampliamente en la
literatura. En la historia de México, el modelito de la madre abnegada,
sacrificada, virtuosa, resignada, cuidadora, etc. tiene este ingrediente,
además del discurso liberal que a través de la prensa decimonónica y la
literatura dejan muy claro el papel de la familia como lugar cívico estructural
de la nueva sociedad mexicana y el rol de ambos cónyuges: el padre, proveedor y
ejemplar y la madre abnegada y educadora.

Citaré a José Joaquín Fernández de Lizardi quien
tiene un discurso (decimonónico) ejemplificador.

Cito:

El trabajo esencial de la mujer es el de ser madre
y con orgullo y conocimiento debe desempeñarlo; debe comprender que por la ley
natural, la civil y la divina, siempre es inferior al hombre; por eso es frágil
por naturaleza, para que separada del trabajo de los hombres, sea actriz
principal en la propagación de la especie...

Por otra parte, no podemos olvidar que esta
sacralización materna también se nutrió del pensamiento católico como el ideal
mariano y el guadalupanismo. Más adelante, en la primera mitad del siglo XX el
cine nacional y el establecimiento del día de la madre hacen su contribución al
culto a la madre.

Quienes se casaron, tuvieron hijos y luego se
dieron cuenta que sentían atracción por otras mujeres o se permiten vivir una
relación lésbica se enfrentan a todo un proceso de negación, culpabilidad,
sentimientos encontrados, miedos, etc. Por una parte, existe un peso histórico
y cultural sobre las mujeres para que la maternidad sea eje rector de nuestras
vidas; por otra parte, la norma heterosexista conlleva para cada una de estas
mujeres un proceso de superación de la propia lesbofobia, cuando se deciden a
asumir y vivir su preferencia.

Las madres lesbianas más de una vez escuchan la
sentencia impuesta: "primero los hijos", enfrentándose a la elección
de: mis hijos o mi pareja, como si fueran incompatibles, confrontando las
culpas ante la realización personal.

¿Qué hacer?

En América Latina no es casualidad que existan
varias organizaciones de madres lesbianas: conocemos agrupaciones en México,
Argentina, Puerto Rico, Colombia y Brasil, y en la mayoría de los encuentros y
festivales lésbicos de la región se desarrollan talleres del tema.

El grupo de Madres lesbianas de México (GRUMALE II)
cuenta con nueve años de trabajo, en los que han dado asesoría legal y apoyo
psicológico en innumerables casos. Ellas refieren que para la mayoría de madres
que asumen su lesbianismo luego de una vida heterosexual, el principal problema
que deberán enfrentar es la pérdida de derechos respecto de los hijos, sobre
todo la guarda y custodia. En algunos casos hasta les han quitado la patria
potestad. Relatan que en cada sesión del grupo reciben por lo menos una
solicitud de asesoría legal. Sabemos que los otros grupos de la región hacen un
trabajo similar de empoderamiento de las madres e hijos, apoyo, reflexión y
asesorías.

Ellas relatan un caso del Estado de México, en que
el ex marido le hace firmar a su ex esposa un divorcio voluntario completamente
desfavorable a ella, y en que si bien fue asesorada, el miedo y la baja
autoestima le hicieron ceder a condiciones injustas. En el veredicto del juicio
de divorcio se estableció que él conservaría la guarda y custodia, cuestión que
no refleja la realidad, puesto que ella se hace cargo de los dos hijos. El
sujeto es dueño de una empresa, la despojó de bienes materiales
adquiridos juntos y le da una cantidad de dinero mínima. Utiliza a los niños en
su contra, se los lleva cuando quiere, porque él tiene la custodia y la madre
no ha podido establecer ni siquiera un horario de visitas. Además, la mujer
recibe maltratos e insultos por el hecho de tener una relación afectiva con otra
mujer. Cuando los niños regresan a la casa materna llegan muy agresivos, y toda
la labor de ambas mujeres de inculcarles respeto a los chicos se ve afectada.
Ellos hasta han llegado a cuestionar la vida erótica de su madre por influencia
del padre.

Esta madre esta espantada por las amenazas de su ex
marido, y aunque se le ha dicho que puede denunciar puesto que existe una
sentencia donde es él quien debe tener a los hijos, ella no quiere. Rosa María
Ortiz, activista de GRUMALE II señala que en este caso la parte de la cultura
patriarcal interiorizada, donde se nos han enseñado que las únicas responsables
de los hijos somos nosotras, que reza:

"hasta el fin de los días, aunque sea a pan y
agua, pero con tus hijos", le impide a esta madre tomar otras acciones. Se
le ha dicho: "ve y déjale a los niños con todas sus cosas y veras como te
regresa a los hijos en otras condiciones..."

Se le recomendó que no le dejara la guarda y
custodia de los hijos, porque en la realidad ella tiene a los niños y no recibe
el dinero necesario para su manutención. Si ella jurídicamente tuviera la
guarda y custodia, él estaría obligado a dar una parte proporcional de su
salario, aguinaldo, reparto de utilidades, vacaciones. El sujeto en este caso
no está obligado a darles una cantidad estipulada por el juez porque se supone
que él los tiene.

La misma activista señala que en estos casos
desventajosos, a veces hay mucha cerrazón por parte de las madres que prefieren
pasar por encima de una posible mejor calidad de vida para los hijos, y
con tal de tenerlos cerca son capaces de todo.

Otra historia que nos relatan es la de dos mujeres
que son pareja, tienen un hijo cada una, pero del mismo hombre. Viven dentro
del Distrito Federal. Ellas eran amigas, había atracción entre ambas, pero no
se atrevieron a relacionarse hasta que el marido de una de ellas insinuó tener
un triangulo amoroso y vivir la vieja fantasía de dos mujeres juntas solo para
él. Ellas dos accedieron, pero la amiga de la esposa queda embarazada, y el
sujeto sintiéndose muy open mind la invita a que vivan todos en familia.
El vínculo se complica, puesto que el señor deja de trabajar ya que estaba
siendo mantenido por dos mujeres. Ellas se cansan de la situación y se dan
cuenta que no lo necesitan. El comienza a perseguirlas y amedrentarlas,
acusándolas de lesbianas.

La defensa de ellas le giró un citatorio para que
se presentase a una de las Unidades de Atención a la Violencia Intrafamiliar y
se les expresa que independientemente de con quien se acuesten las mamas, él tiene
la obligación de darle alimentos a los niños. Además ellos son hermanos.

En este caso, se consiguió el divorcio y se firmó
un convenio en que el padre tiene que darles alimentos a sus dos hijos.

Otro caso es el de una mujer de Oaxaca, que escuchó
en un programa de radio a las integrantes de GRUMALE y se puso en contacto con
el grupo, ella creía que era la única madre lesbiana en el mundo y se sentía
monstruosa. Después de algún tiempo de trabajar con ella por correspondencia,
finalmente se divorció, pero el ex marido le dice que nunca va a dejar a sus
hijos, y que si ella se quiere ir que se vaya de la casa. A pesar del divorcio
siguen viviendo bajo el mismo techo hace cuatro años, sin hacer vida marital,
pero de alguna manera le controla la existencia, no la pierde de vista, y
controla la atención que ella brinda a sus hijos. Esto perjudica más a los
chavos por el ambiente que se respira en ese "dulce hogar".

Otro caso es el de dos mujeres que viven juntas con
tres hijos, y han tenido que mudarse de casa, porque los vecinos les han hecho
la vida imposible. Uno de los jóvenes se ha puesto muy violento y ha golpeado a
otras personas por defender a su mamá. En este sentido, explica Rosa María hace
falta proveer a los niños y a los jóvenes de herramientas, porque no se puede
enfrentar a los chavos a una sociedad homofóbica sin elementos. Los niños o
jóvenes no tienen por qué defender a su madre por ser lesbiana. Es necesario
darles toda la información y empoderarlos para que ellos entiendan que son
parte de una familia diferente y que tener dos madres no es un
"pecado".

Veamos algunos casos que han trascendido a la
opinión pública en otros países.

En Paraguay las activistas del grupo Aireana
nos cuentan de:

El caso de una señora que perdió a sus hijos, en el
juicio no se consideró en la sentencia el argumento de su preferencia sexual.
Aunque el ex - marido presentó "pruebas" del lesbianismo de su esposa
con videos grabados de ella besándose con su pareja mujer. La jueza desestimó
las pruebas y otorgó la patria potestad al padre bajo el argumento de que tenía
un nivel económico superior, porque tenía aire acondicionado, por ejemplo. Ante
la debilidad de los argumentos de la jueza, fue cuestionada en público y
comentó en privado que en realidad ella había justificado así la sentencia por
no decir que la madre era lesbiana.

En Ecuador, las compañeras de la Organización
Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas (OEML)
nos relatan un caso cercano de una
integrante de su grupo.

En el juicio se alegó que tanto el padre como la madre
habían cometido adulterio. La diferencia radicaba en que él lo había cometido
con varias mujeres y ella con otra mujer. Se argumentó que el adulterio
cometido por ella era más grave que el del marido. No se consideraron otros
factores como el interés superior de la menor, quien finalmente quedó bajo la
custodia paterna, con régimen de visitas de su madre mucho más restringido que
en los casos comunes. Y en definitiva tampoco se cumplieron estas visitas

La sentencia fue apelada pero lamentablemente el
caso no contó con una buena argumentación por parte de los abogados
defensores., lo que habla de la falta de sensibilización y preparación de parte
de los profesionales del derecho para asumir casos de diversidad sexual.

En Panamá la organización Des-atadas feministas
nos reporta que conocen por lo menos 4 casos de amenazas a madres lesbianas
para quitarles la patria potestad.

Se refieren a un caso en que la mujer cedió la
patria potestad al ex marido frente a sus amenazas. Además, ella tenía a su madre
en contra. Al final, los hijos adolescentes viven con la abuela materna y el
padre paga la pensión alimenticia de sus hijos.

Las des-atadas nos explican que en el Código
de la Familia no se establece la homosexualidad como causal de divorcio o
causal para retirar la patria potestad, sin embargo existen frases ambiguas
referidas a la moralidad como las siguientes:

Capítulo III. De la Guarda y Crianza y del Régimen
de comunicación y de visita. Artículo 327: De no mediar acuerdo entre los
padres, o de ser el mismo atentatorio a los intereses materiales o
morales de los hijos o hijas, la cuestión se decidirá por la autoridad
competente, que se guiará, para resolver, por lo que resulte más beneficioso
para los menores.

En Brasil, la activista Mariana Pessah, nos cuenta
de varios casos.

Uno es el de una psicóloga a la que el marido le
gano la custodia de su hija y no la pudo ver durante siete años. La respuesta
de la justicia fue que no era un buen ejemplo para una niña una madre lesbiana
y que utilizaba drogas. Esto sucedió hace 10 años y a raíz de ese hecho, ella
comenzó su militancia y visibilidad. Hoy la hija vive con el padre pero ella
puede verla.

En un llamado que circula por internet, una mujer
relata las dificultades que tiene para ver a sus hijos que viven con su ex
marido. Aunque tiene una formación universitaria, trabajo estable y buena
situación financiera, el prejuicio ante su orientación sexual, dificulta la
posibilidad de ejercer su derecho de poder visitar a sus hijos. Cada vez que
intentó acercarse a ellos, es agredida física y moralmente por su ex marido.
Agresión que se extiende a la compañera, diciendo que es portadora de una
enfermedad contagiosa.

Un caso reciente es el de la viuda de la cantante
Cassia Eller. Maria Eugenia y Cassia convivieron durante 14 años. Ellas
tuvieron un hijo, del cual la madre biológica era Cassia. En 2001 ella muere y
la justicia carioca entrega la guarda y custodia provisoria del adolescente a
Maria Eugenia. El padre de Cassia quien había visto a su nieto un par de veces
en su vida, reclama su custodia. Finalmente, se le otorga la custodia
definitiva a la segunda madre. Esta sentencia es considerada una conquista de
las y los activistas brasileños, en parte apoyada por los medios, por la
connotación pública del caso.

En Argentina, el grupo Lesbianas en Lucha
reporta que, conocen el caso de una compañera del grupo de Madres Lesbianas
Feministas Autónomas
que ante las amenazas de su marido hizo un arreglo
extrajudicial, le cedió la custodia de los hijos y arregló bajo condiciones muy
desventajosas.

Dicen que es habitual que las lesbianas que
enfrentan juicios de divorcio, hagan lo posible porque su marido no conozca su
preferencia sexual hasta después del juicio. En caso de ser conocida su
preferencia sexual aceptan arreglos desventajosos (tanto económicos como en
cuanto a derechos y responsabilidades respecto de las hijas/ los hijos) por
temor a que durante el juicio se ventile su preferencia sexual y que esto pueda
acarrear la pérdida de la patria potestad.

Existe un fallo sin precedentes. Pertenece a la
Cámara de Apelaciones, Sala 1, de San Isidro (Provincia de Buenos Aires), en
julio de 2002 y señala: "La homosexualidad no impide ejercer los deberes y
derechos como madre". La cámara pronunció este fallo frente al reclamo del
padre de un hijo de 12 años que intentó limitar los contactos del hijo con su
madre porque ella es lesbiana.

Para concluir con este panorama de casos
quisiéramos hablar de un proceso judicial, que inicialmente nos fue reportado
por la activista Marloré Moran, y que posteriormente hemos seguido de cerca de
través de la prensa chilena y otras activistas.

Karen Atala es una jueza chilena que después de más
de un año de haberse separado de su marido (en Chile no existía el divorcio,
recientemente se está legislando) comenzó una relación con otra mujer. En el
momento que el abogado Jorge López, ex marido de Karen, se entera que ella está
viviendo con otra mujer, decide demandarla por la custodia de sus tres hijas,
esto comienza en enero del 2003 y paso por tres instancias del poder judicial
chileno.

Entre los argumentos del demandante destacaba:

1. "(...) manifiesta su temor en el plano de
las enfermedades, atribuyendo a las prácticas lésbicas el estar expuestas en
forma permanente a ETS y VIH/Sida", indicando que "temía" que
sus hijas se vieran afectadas con alguna enfermedad. (Argumento del demandante
Jorge López cuando comenzó el juicio sobre el caso tuición en Villarrica, mismo
que quedó invalidado por especialistas).

2. Fundándose en que su madre se encuentra inhabilitada
para tener su cuidado personal, por las siguientes situaciones que describe:

a) Que la madre "no se encuentra capacitada
para velar y cuidar de ellas, su nueva opción de vida sexual sumada a una
convivencia lésbica con otra mujer, están produciendo y producirán
necesariamente consecuencias dañinas al desarrollo de estas menores, pues la
madre no ha demostrado interés alguno por velar y proteger el desarrollo
integral de estas pequeñas".

b) Que las menores "no están siendo protegidas
en su fin último que significa la protección a desarrollarse en un ambiente
normal, que importe un equilibrio emocional tal que sean capaces de ser el día
de mañana seres humanos libres", agregando que "la opción sexual
ejercida por la madre altera esta convivencia sana, justa y normal a que tienen
derecho las menores".

c) Que "los hechos descritos en lo principal
determinan que la tenencia y cuidado de las menores corresponde al padre, pues
estas no solo han sido objeto de malos tratos, sino que sufren el descuido y
desamparo de esta madre (la demandada) que a través de una opción sexual
distinta, aleja y afecta a sus hijas del normal y verdadero desarrollo",
con lo que concluye "el interés superior de las menores ha sido
abiertamente infringido".

El 7 de mayo de 2003 el Juzgado de Letras de
Villarrica otorga la tuición de las menores a la madre, considerando que:

De todos los informes relacionados previamente
emanados de diversas instituciones, es posible concluir que la opción sexual de
la madre, esto es, el lesbianismo, no constituye por si sola una causal de
inhabilidad. Se ha acreditado en este sentido que la homosexualidad es una
conducta normal y que no es manifestación de ninguna patología que la
inhabilite.

López apela ante La Corte de Apelaciones de Temuco.
La sentencia nuevamente otorga la tuición (equivalente de custodia) de sus
hijas a la jueza Atala, con tres votos unánimes, en marzo del 2004.

El padre de las menores presenta entonces un
recurso de queja ante la Corte Suprema de la Nación. Esta máxima instancia pide
a la Corte de Apelaciones de Temuco diversos informes sobre el caso de la jueza
Atala y respecto a la maternidad lésbica para definir su fallo. El 31 de mayo
de 2004, con tres votos a favor y dos en contra, se otorga la tuición de las
niñas al padre.

La revista Opus gay informa que:

Para definir su postura, la Corte Suprema debió
analizar diversos estudios respecto a los hijos de padres y madres
homosexuales.

Los informes vistos provenían del Servicio Médico
Legal, la Organización Panamericana de la Salud, el Departamento de Psicología
de la Universidad de Chile, la Facultad de Educación de la Pontificia
Universidad Católica de Chile, el Departamento de Derechos Humanos de la
Cancillería, el Servicio Nacional de la Mujer y el Ministerio Secretaría General
de Gobierno, la cual tuvo entre sus fuentes al Movimiento de Integración y
Liberación Homosexual (Movilh).

Los reportes de todas esas instancias coincidieron
en que no existe incompatibilidad entre ser madre y lesbiana. La excepción fue
el informe de una psicóloga pedido por el padre de las menores, según el cual
una de las niñas presentaba problemas en la identificación de los roles
sexuales.

Aún cuando la mayoría de las pruebas científicas
favorecían a la madre, la Cuarta Sala estimó que las menores deben ser cuidadas
por su padre por cuanto el ambiente ofrecido por la jueza pone el riesgo el
desarrollo de las niñas.

A juicio de la Corte Suprema "no merece
reprobación o reproche jurídico alguno
" el hecho de
que Atala tomara "la decisión de explicar su condición de homosexual, como puede
hacerlo libremente toda persona en el ámbito de sus derechos
personalísimos en el género sexual".

Sin embargo, estimó el máximo tribunal, "no es
posible desconocer"
que la visibilización de la orientación
sexual de la madre implicó que ella antepuso " sus propios intereses, postergando
el de sus hijas, especialmente al iniciar una convivencia con su pareja en el
mismo hogar en que lleva a efecto la crianza"
de las menores.

Agregó que "aparte de los efectos que esa convivencia
puede causar en el bienestar y desarrollo psíquico y emocional de las hijas,
atendida sus edades, la eventual confusión de roles sexuales que puede
producírseles por la carencia en el hogar de un padre de sexo masculino y su
reemplazo por otra persona del género femenino, configura una situación de
riesgo para el desarrollo integral de las menores respecto de la cual deben ser
protegidas".

Llama la atención que además la Corte Suprema de
Chile estudia sanciones para los tres magistrados de la Corte de Apelaciones de
Temuco, que otorgaron la tuición a la madre en segunda instancia. Además, en el
99% de los casos de custodia que revisa, ha resuelto entregar la tuición a la
madre.

La defensa de la Karen Atala estudia la posibilidad
de acudir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Parlamentarios del Partido por la Democracia y Socialista de Chile se han
pronunciado por respaldar esta causa.

Reflexiones

El trabajo que necesitamos desarrollar, las
activistas en conjunto con la mejor aliada, la sociedad civil conciente, para
la defensa de los derechos humanos de las mujeres lesbianas es de largo
aliento, arduo y con varias vertientes. Sabemos que los procesos de cambio
cultural son complejos. Tenemos que vislumbrar una estrategia múltiple.

Por una parte, el proceso para conseguir una
legislación que nos considere en términos equitativos y que nos permita
conseguir, aunque sea paulatinamente, algunos derechos civiles, implica una
posibilidad de generar debates sociales, de tener presencia en los medios
masivos de comunicación, de articularnos con otros movimientos sociales, de
sensibilizar a la opinión publica al respeto a la diversidad, en síntesis a que
se hable de familias alternativas. Esta situación pudimos observarla durante
los años de trabajo que implicó la iniciativa de ley de sociedades de
convivencia.

Trabajar por cambios culturales implica e implicará
abrir un abanico de tácticas que, algunas, ya hemos venido desarrollando como
movimiento, pero que tenemos que intencionar: necesitamos desarrollar
herramientas de sensibilización e información, entendiendo que esto es un
trabajo educativo a largo plazo. Medios de comunicación propios, revistas,
videos, programas radiales, etc. que generen un discurso e inciten a la
reflexión. Necesitamos salir a la calle politizando el carnaval lúdico.

En la consulta que desarrollamos con varios grupos
de la región, constatamos que es necesario que existan registros de casos,
puesto que ello nos puede dimensionar el real panorama de discriminaciones y
violaciones a los derechos humanos de las mujeres lesbianas, visibilizarnos y
colaborar a la promoción de políticas públicas que garanticen una
necesaria sensibilización y educación de funcionarios, y la difusión de los
cuerpos de la ley. Miremos hacia Chile y veamos todo lo que ha generado el caso
público de Karen Atala, un debate nacional, que gracias a su valentía abre una
gama de posibilidades de trabajo político. Además, tenemos que desarrollar
investigaciones que nos arrojen datos y que sigan visibilizando el gran
porcentaje de soterrado armario, un mueble que de tantos siglos de uso ya es
objeto de museo.

Nota: Consulta realizada en 2003, por la
organización Las Amantes de la Luna, con el apoyo de IGLHRC y AWID, que recabó
información sobre la situación de los derechos humanos de las mujeres lesbianas
en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay,
México ( D. F., Nuevo León, Sinaloa). Y contó con información de
investigaciones ya realizadas en Costa Rica y Uruguay.

Bibliografía

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creó a la madre. Tesis doctoral en preparación.

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SARE 2003 "Cuidar cuesta: costos y beneficios del cuidado. México. D. F.
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En www.isabelmonzon.com.ar
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Fuentes
electrónicas:

* Revista
on line
www.rompiendoelsilencio.cl Chile

* Revista on line www.opusgay.cl Chile

* www.creatividadfeminista.org
México

* www.isabelmonzon.com.ar
Argentina

Historias

Historias

De nuestra serie (Des) Memorias de una Lesbiana

Alma sin Rumbo

"Me detengo a mirarla un minuto más. Las gotas de sus lágrimas caen
acompasadamente encima del diario y ella no hace nada para detenerlas. Más aún,
percibo que tiene ganas de salir corriendo, de no querer estar pasando esta
vergüenza, pero al mismo tiempo noto que una pena tan grande la inunda y no la
deja hacer otra cosa que seguir atornillada a la silla, viendo caer los
goterones encima de las páginas del diario"
.

Despliego
el diario encima de la mesita del café mientras trato de posicionar mi taza de
té de tal manera que no quede tapada por el diario y yo pueda revolverlo así
con parsimonia mientras leo. Un artículo sobre mejoras estructurales en mi
barrio me llama la atención y me enfrasco en él. Plazas, cableados
subterráneos, paradas de metro, paseos peatonales, jardines llenos de árboles,
centros sociales. Pareciera que no hubiera límites de imaginación para la
persona encargada del proyecto. Me pilló pensando que nada de esto finalmente
se hará realidad y me encuentro anacrónica. Nunca he sido apta para dirigir
proyectos con ideas novedosas y me cuesta ver el futuro de una manera optimista.

Mientras cavilo sobre mi
personalidad pesimista, miro a mí alrededor y veo tres mesas más allá una mujer
que está llorando. También tiene el diario abierto al frente suyo. Su mirada se
dirige hacia las páginas de este, pero creo que no llora por lo que está
leyendo. Me inclino hacia la derecha estirando el cuello para curiosear la
página que tiene abierta en el diario y reconozco las páginas del deporte.
Sospecho que no está llorando por algo del diario.

Me detengo a mirarla un
minuto más. Las gotas de sus lágrimas caen acompasadamente encima del diario y
ella no hace nada para detenerlas. Más aún, percibo que tiene ganas de salir
corriendo, de no querer estar pasando esta vergüenza, pero al mismo tiempo noto
que una pena tan grande la inunda y no la deja hacer otra cosa que seguir
atornillada a la silla, viendo caer los goterones encima de las páginas del
diario.

Aunque tiene la cara roja y
descompuesta es una mujer hermosa. El pelo medio corto y castaño, con un cuerpo
firme y no muy delgado. No lleva ningún tipo de joyas, pero me da la sensación
que eso se debe a una situación especial.

Su tristeza parece ir en
aumento porque se dobla encima de la mesa y toca con la frente el diario
levemente. Me inunda la compasión, las ganas de correr hacia ella y decirle que
todo va a estar bien.

Sin pensarlo más me levanto
y sacando un pañuelo arrugado del bolso camino a su mesa. Poniéndole la mano en
el hombro suavemente, se lo tiendo. Levanta su cara mojada contemplándome con
una mirada perdida e infinitamente triste, que ahora se convierte en
agradecida. Toma el pañuelo y empieza a secarse las lágrimas. Al preguntarle si
me puedo sentar en su mesa levanta los hombros. No es una negativa rotunda, así
que me siento.

Su caudal de lágrimas
parece que todavía no ha llegado a su fin y rebusco mi cartera por otro pañuelo
más. Al cabo de unos minutos intenta una sonrisa y de repente tengo la
sensación de reconocerla, de haberla visto en alguna parte.

Indago en mis recuerdos.
Retrocedo en mi mente unos meses y aparece la imagen de una fiesta. Si, fue
hace unos meses. De pronto los recuerdos se agolpan en mi cabeza y surge la
figura de una mujer que llevo tratando de sacar de mis pensamientos hace años.
La mujer que me ha hecho perder toda la cordura de mis sentidos, de mi vida y que
no puedo olvidar aún.

Miro a la mujer sentada enfrente mío y me veo a mi misma hace unos meses. Como
si fuera un espejo, veo la misma mirada perdida, la misma pena, las mismas
lágrimas y la reconozco definitivamente.

En una fiesta gigantesca la
vi al lado de la mujer de mis sueños, Svetlana. Logré ir a esa fiesta, porque
mis amigas me habían dicho que habría tantas otras mujeres que seguramente yo
no vería a Svetlana. Pero yo la vi. En ese tiempo todos mis pensamientos
giraban alrededor de ella y supongo que la hubiera reconocido en cualquier
gentío por el sólo hecho de estar muriendo de ansiedad por verla.

Svetlana no me vio a mí. A
su lado se encontraba la mujer que ahora estaba sentada al frente mío. Tenía
una sonrisa espectacular y abrazaba a Svetlana por la cintura susurrándole de
vez en cuando unas palabras al oído, que yo intuía secretas y muy apasionadas.

Recuerdo que sentí mi
corazón atravesado por mil flechas, llenas de tristeza, celos, envidia y rabia.
Dos años antes yo estaba en la posición de la mujer parada al lado de Svetlana,
mi sonrisa era brillante y mi pasión igualmente desbordante.

Svetlana era una mujer que
no tenía nada de espectacular. Pero su aura emanaba una magia, algo que hacía
sentirme especial, algo que no me dejaba dormir en las noches cuando la
abrazaba después de hacer el amor. Pasaba las noches respirando su aliento,
tratando de no perderme un ápice del calor de su cuerpo que se apretaba contra
el mío.

Así como llegó Svetlana a
mi vida se fue. Sin avisar. Aunque recuerdo que no hubo un día en que yo no
esperara que me dejara.

Porque hay mujeres como yo,
más tranquilas, más asentadas en lo que tienen, nunca esperando algo mágico del
futuro, con pocas cosas que me sorprenden en la vida. Confiada en que la vida
hay que vivirla pausadamente, con deleitación por los detalles. Y mujeres como
Svetlana, con alma sin rumbo, libres como pájaros, que una admira volar. Cuando
se asientan en tu regazo lo sientes como el regalo más grande del mundo y
cuando se van de tu lado como la derrota más grande. Mujeres como yo nunca
entenderemos a mujeres como Svetlana.

A Svetlana no le dolió irse
de mi lado. Había demasiadas otras cosas que descubrir, como para pararse a
llorar por lo pasado. Para ella vivir la vida era conocer a muchas personas y
no decir nunca no a cualquier ocasión de pasión que se le brindara.

Miro de nuevo a la mujer
desolada enfrente de mí y me dan ganas de contarle todo lo que había vivido,
todo lo que había analizado en estos dos años. Supongo que tengo la intención
de ahorrarle un tiempo de sufrimiento, de aliviarle esa pesada carga en sus
hombros, que yo conozco tan bien.

Me presento y explico quien
soy. Ella levanta la vista sorprendida, escuchándome sin más.

Y las palabras me surgen
atropelladamente, en un vano intento de explicar algo que hasta hoy no
entiendo. Mientras cuento de mis dos años pasados sin ahorrarme los detalles
desagradables, veo como la mujer de enfrente empieza a llorar de nuevo. Pero su
mirada es clara, fija en mis ojos y yo sé que ella está comprendiendo hasta la
última palabra de lo que estoy explicando.

Y entiendo que esto es un
momento extraordinario, sin igual, de los que hay pocos en la vida, donde la
avenencia con la mujer sentada al frente tuyo es total.

Ella sabe como yo, que
Svetlana es la mujer de los sueños después de una noche llena de amor y pasión.
Sabía explicarte con ternura y amor que el día que había amanecido era el más
bonito de su vida, estuviera lloviendo o hubiera salido el sol. Las gotas de
lluvia incitaban a una intimidad profunda y el sol a salir corriendo a conocer
el mundo. Sus ansias de volar contagiaban para hacer realidad cualquier plan.
Su alma sin rumbo me hacía volar y al mismo tiempo perderme a mí misma.

Miro a la mujer enfrente
mío y le digo suavemente con firmeza - he tardado dos años en encontrar el
rumbo de mi alma de nuevo, no quiero que pases por lo mismo.

Deja de llorar y nos
tomamos las manos. Después de unos largos minutos simplemente me da las
gracias, se levanta, sale del café y desaparece entre la muchedumbre de gente
en la calle.

Me quedo sentada un momento
más en la mesa y mis palabras insistentes respecto a la importancia del sentido
de la propia vida siguen resonando en mi mente. Sonrío sobre mi misma. Sé que
en realidad sólo espero encontrarme con el próximo alma sin rumbo que me haga
volar y perderme a mi misma.

Artículo

Nueva sección en Rompiendo el Silencio.cl

(Des) Memorias de una Lesbiana: Yo asumo, tú asumes,
nosotras
asumimos...

"Esa
horrible dualidad, ser lesbiana en tu corazón y ser heterosexual de la boca
para afuera, fue la peor etapa de mi vida. Pero ¿cómo renunciar así como así a
la comodidad e inercia de lo socialmente aceptado?"
.

Nací con el nuevo milenio, cuando tenía
veintidós años y cuando me asumí como lesbiana. Aunque pensándolo bien, asumir
es una palabra muy grande. Creo que más bien, reconocí en mi interior que los
hombres me eran total y absolutamente indiferentes y que las mujeres eran
definitivamente las que me revolvían todas las hormonas del cuerpo. Pero de ahí
a exteriorizarlo... pasarían varias lunas.

Y es que reconocer no es lo
mismo que asumir, porque desde ese cambio de milenio pasaron dos largos años
para que por fin probara en la práctica lo que es amar a una mujer. Antes de
eso, era todo platónico: suspiraba por la profesora del colegio, soñaba con la
compañera de la universidad y me pasaba películas con la vecina. Todo esto
mientras el resto del mundo me veía pasear de la mano con el galán de turno,
pantalla perfecta que mi cobardía me impidió abandonar durante mucho tiempo.

Esa horrible dualidad, ser
lesbiana en tu corazón y ser heterosexual de la boca para afuera fue la peor
etapa de mi vida. Pero ¿cómo renunciar así como así a la comodidad e inercia de
lo socialmente aceptado?.

Tenía yo por ese entonces
un novio con el que llevaba cerca de dos años de perfecta armonía. Mi familia
lo aceptaba, mis amigos lo aceptaban, y por primera vez en mi vida, me vi libre
de aquella odiosa pregunta que me había perseguido toda mi vida y que cada vez
me obligaba a inventar nuevas y originales respuestas: "¿Y tú?, ¿por qué
nunca has pololeado?".

Y así estuvimos juntos dos
años. Para mí él era mi amigo y la persona que iba conmigo a aquellos lugares a
los que nadie me acompañaba (entiéndase bares, tiendas de libros y festivales
de rock). Pero nada más. Incluso, el sexo era de mentira. Para mí era un simple
trámite, casi una obligación de polola que
cumplía
con la más absoluta indiferencia, eficiencia y heroísmo. Nada más simple que
acostarse, abrir las piernas y fingir un rato; todo eso para que nada alterara
la perfecta armonía, la vida normal, la vida que todos querían para mí. Me
avergüenza decir que la primera vez que tuve sexo con un hombre fue por la
simple razón de que me daba lata ser la única virgen en mi lugar de trabajo.

Hasta que me aburrí. Para
no terminar tan abruptamente con mi pololo y para que él mismo tomara la
decisión de dejarme, comencé a decirle que me gustaban las mujeres, que había
cierta chica de la oficina que me inquietaba bastante y que alucinaba con la
actriz Angelina Jolie, entre otras. No sólo no me dejó, sino que me llevó al
cine a ver "Tomb Raider" y "Pecado Original" y le puso
divertidos apodos a la niña del trabajo que a mí me gustaba. Creo que en su ser
interior de macho, creía que nada podría nunca superar la grandeza de su pene,
así que el hecho de que me gustaran las mujeres no era un amenaza mayor.

Y nunca tomó en serio lo
que le decía. Llegué hasta a inventarle que me había besado con esta supuesta
"amiga" del trabajo, hecho que no lo inquietó en lo más mínimo.
Incluso me preguntó cómo había sido la experiencia. Fue entonces cuando me
dijo: "Mientras no me cambies por una mina, todo bien".

El tiempo pasaba y mi
corazón volaba detrás de una falda y de los lindos senos de la vendedora de la
tienda de la esquina. A la fuerza comencé a llevar a mi pololo a discos gays,
debiendo mirar de lejos a las felices parejas de mujeres que se besaban y
bailaban y debiendo soportar los homofóficos comentarios del hombre que se
hacía llamar mi pareja. "Vámonos de aquí que está pasado a fleto".
Entonces yo me indignaba y le decía que con esos comentarios también me hería a
mí. Él se enojaba y se daba media vuelta, pero a los veinte minutos ya estaba
de nuevo con toda la cara llena de risa. ¿Se dan cuenta? ¡No me tomaba en
serio!

Y yo, víctima de la
cobardía, no me atrevía a dar el paso definitivo. El colmo de lo patético llegó
cuando cierto día haciendo el amor con él, cerré mis ojos y me imaginé la piel
de una mujer en mis manos, su pelo largo cayendo en mi cara y sus senos
oprimiéndose rítmicamente en mi pecho, rozándome con sus pezones y alejándose
después. Entonces me dije: No más.

Todo siguió igual. Para los demás, incluido mi pololo, éramos la pareja ideal.
Los amigos hasta nos pronosticaban un pronto matrimonio y una cuantiosa prole.
Pero en mi interior, un grito desesperado luchaba por emerger, amenazando con
echar abajo el castillo de mi estabilidad. Estaba a punto de volverme loca.
Debía hacer algo, debía hacer que la vida valiera la pena. O si no ¿Para qué
vivirla?

Hasta que me enamoré. Y por
ella dejé todo lo socialmente aceptable, por ella dejé toda mi falsa vida y
pude por fin y para siempre romper la máscara que había llevado durante
veintidós años. Era rubia como un ángel y trabajaba en un comedor al que el
destino me llevó cierto día a la hora de almuerzo. Y lo mejor es que con ella pude
por fin perder mi virginidad, pero la verdadera virginidad, la que se pierde
sólo con el amor. Pero eso es harina de otro costal. O de otro capítulo.

(Continuará)

Textos:
Angie. Puedes escribirle a nuestra colaboradora a angie_inostroza@hotmail.com

Historias II Parte

(Des) Memorias de una lesbiana

La rubia angelical

"De
repente, mis pensamientos se vieron interrumpidos ante la certeza de sus
poderosos ojos verdes felinos sobre mí. Mientras mis compañeros hablaban de los
resultados deportivos del fin de semana, la rubia no despegaba sus ojos de mí y
entre cucharada y cucharada de sopa, se las arreglaba para regalarme una
coqueta sonrisa".

En
resumen, mi vida era una porquería. Sabiendo en el fondo de mi corazón que yo
era lesbiana, insistía en mantener una relación con un hombre que no me
interesaba ni atraía, pero que a cambio me daba estabilidad y de paso, el consentimiento
y la felicidad de mi familia. Y así era yo. Frustrada, pero
"convenientemente convencional".

Un día a finales de
septiembre, fui a almorzar con un grupo de compañeros de trabajo. Eran todos
hombres. Sabiendo que la conversación iba a dar vueltas en círculos por el
fútbol, la política, los autos y los chistes subidos de tono (sin consideración
alguna por mí), luché hasta el último momento por no tener que ir con ellos,
pero ante la insistencia no me quedó otra.

El pequeño, pero hermoso
casino quedaba en el segundo piso de un céntrico edificio. El ambiente del
local era muy familiar, y por eso, todos los comensales eran fieles y asiduos
parroquianos. Nos instalamos en una mesa ubicada en el centro del salón y
pedimos el menú del día. Tal como lo anticipé, el almuerzo mismo y la sobremesa
se transformaron en un martirio para mí. La idea de tener escuchar a tres
hombres monotemáticos y aburridos no era mi ideal para la hora de colación,
pero este oscuro panorama estaba apunto de cambiar.

En una mesa cercana, justo
detrás de mis compañeros, se sentó a cumplir con su hora de colación una de las
cocineras del casino. De no ser por el delantal rosado que llevaba puesto y que
la identificaba como tal, jamás habría relacionado a esa mujer rubia de ojos verdes
con la extenuante labor de la cocina de un casino. Lucía tan fresca y
descansada, tan etérea, tan celestial...

De repente, mis
pensamientos se vieron interrumpidos ante la certeza de sus poderosos ojos
verdes felinos sobre mí. Mientras mis compañeros hablaban de los resultados
deportivos del fin de semana, la rubia no despegaba sus ojos de mí y entre
cucharada y cucharada de sopa, se las arreglaba para regalarme una coqueta
sonrisa. Y yo, en vez de corresponderle como me lo ordenaba mi corazón y todo mi
cuerpo, me fui hundiendo cada vez más en mi silla, reflejando mis nervios en
cada movimiento que hacía. Mis orejas ardían, se me caían las cosas de las
manos, mi frente sudaba, mi cuerpo temblaba.

- ¿Te sientes mal? - Me
preguntó uno de mis compañeros.

- Me duele un poquito la
cabeza. Mejor me voy a la oficina - y diciendo esto me puse de pie y comencé mi
penoso trayecto hasta la salida.

Cuando la rubia me vio, se
puso inmediatamente de pie y se instaló en la caja para recibir mi pago.
Nerviosamente le entregué dos mil pesos y ella me dio mi vuelto con un suave,
imperceptible y sugerente roce de manos.

Volví
al otro día, y al siguiente y durante todos los días del mes. Pero cada vez me
iba con las manos vacías, con sólo un par de miradas insinuantes, con una
sonrisa deslizada entre las bandejas y entre la bebida light que tanto me
gustaba. Hasta que no aguanté más: decidida, enamorada (creo) y ansiosa hasta
decir basta, me dirigí hacia la rubia que ese día estaba encargada de la caja.

- Hola - le dije con
firmeza

- Hola - contestó

- ¿A que hora sales hoy? -
pregunté arriesgándome al máximo, sabiendo que tal vez lo de las miradas y lo
de los roces fuera sólo producto de mi acalorada imaginación.

- A las seis ¿Dónde quieres
que te espere?

Mi corazón comenzó a latir
con fuerza. Ahora que la tenía en mis manos no sabía qué hacer. Me dieron ganas
de salir corriendo, de no volver nunca, de decirle que era una broma y que no
se pasara películas.

- Juntémonos al frente, en
la pileta de Poseidón - le dije

- Ahí te espero - me sonrió
mientras recibía mi dinero y me entregaba el vuelto. Esta vez, el roce de
nuestras manos no fue imaginario. Fue firme y verdadero.

Nos juntamos a las seis en
el lugar convenido. Sin su delantal rosado y envuelta en un sensual abrigo negro
se veía más hermosa de lo que recordaba. Su nombre era Angélica. Imaginé que
semejante mujer debía ser y haber sido siempre el sueño de muchos hombres, y
que por ella, tal vez muchos perdieron alguna vez la razón. Y ahora era mía.

Fuimos a un concurrido bar
del sector y pedimos vino tinto para entrar en calor. Me contó de su vida, me
dijo que era profesional, que estaba cesante, que el casino era de su papá y
que mientras no encontrara un trabajo en su profesión, trabajaba allí y recibía
un modesto sueldo con el que podía darse pequeños lujos, como estar sentada
conmigo fumando y tomando un vino de la mejor calidad.

De repente noté que durante
todo el día no me había acordado de mi pololo. Y menos en este momento en que
la rubia comenzó a deslizar su pierna sobre la mía mientras jugaba con su copa
de vino y hablaba de poesía y de viejos filmes y estrellas de Hollywood.

Salimos abrazadas, con el
calor del vino aún en nuestros cuerpos. Por primera vez en mi vida me sentía
auténtica, libre y verdadera. Me saqué la máscara que había llevado toda la
vida, la arrojé en medio de la calle y salté sobre ella hasta que se hizo mil
pedazos. Mi rubia angelical tomó mis manos, las abrigó con las suyas y
mirándome dulcemente me dijo: "¿Vámonos a mi casa?"

(Continuará)

Capítulo Anterior:

Yo
asumo, tú asumes, nosotras asumimos...
(octubre 2003)

(Des) Mememorias de una lesbiana

Tercera parte y final de nuestra serie de
"Historias"

Una noche en un castillo

"Hasta
que por fin llegamos a su casa. Vivía en un enorme caserón de dos pisos que
había pertenecido a su familia por generaciones. Ahora, añoso y frío, había
sido entregado a ella, quien lo mantenía oscuro pero acogedor, decorado con un
estilo medieval o gótico. No podría explicarlo, pero me sentí en las entrañas
del castillo del Conde Drácula, lista y dispuesta para ser devorada, idea que
me resultaba absolutamente deliciosa".

-
"¿Vámonos a mi casa? - me dijo la rubia Angélica, mientras tiraba de mi
mano para acercarme a ella.

Debo reconocer que sus
palabras me provocaron un terrible nerviosismo. Nuevamente desfilaron por mi
cabeza las mismas preguntas que me habían atormentado durante todo ese último
mes: ¿Qué va a pasar cuando estemos solas? ¿Qué voy a hacer con semejante
mujer?.

Hubiera matado en esos
instantes por un manual de instrucciones o una guía "Hágalo usted misma en
diez simples pasos". Mi inexperiencia estaba jugandome una mala pasada;
estaba a punto de dejar pasar aquel momento mágico que tanto había esperado por
el simple temor que me provocaba lo desconocido. ¿Y si me voy? ¿Y si vuelvo a
mi casa, a mi tranquilidad, al mundo real, a mi pololo y a la rutina?. Mientras
pensaba en todo esto, la rubia ya había hecho parar un taxi y me invitaba a
subir, ofreciéndome sus brazos como protección contra el frío y contra las
oscuras calles de la ciudad que el vehículo atravesaba a toda velocidad.

Vi pasar por las ventanas
todo lo que yo había sido, toda la mediocridad de mi vida en penumbras, de mi
falsa alegría en la que todo era importante, menos mi propia felicidad. La
opinión de mi familia, lo que pensaran mis amigos, lo que me fueran a decir en
el trabajo, lo que fueran a pensar de mí todos y cada uno de los habitantes del
planeta tierra.

Y me di cuenta que proteger
a los que quería para que no pasaran un mal rato por mi culpa, me estaba
costando mi propia felicidad. No podía permitir que personas que ya tenía su
vida hecha interfirieran y se sintieran con derecho a opinar sobre lo que sería
la mía, mi vida, la vida de una mujer hecha y derecha de veintiséis años.

Apreté la mano de Angélica
y miré hasta el fondo de sus ojos verdes.¿Cómo podía ser algo malo querer entregar
y recibir amor de esa mujer tan bella?.

Hasta que por fin llegamos
a su casa. Vivía en un enorme caserón de dos pisos que había pertenecido a su
familia por generaciones. Ahora, añoso y frío, había sido entregado a ella,
quien lo mantenía oscuro pero acogedor, decorado con un estilo medieval o
gótico. No podría explicarlo, pero me sentí en las entrañas del castillo del
Conde Drácula, lista y dispuesta para ser devorada, idea que me resultaba
absolutamente deliciosa.

Angélica apareció con dos
copas en la mano y más vino. A esas alturas de la noche yo ya estaba bastante
mareada, pero también estaba nerviosa, así que no rechacé el ofrecimiento. La
puerta de salida estaba frente a mí, invitándome a salir corriendo y terminar
de una vez con este incómodo episodio. Pero mis piernas no me obedecían; quería
estar ahí, quería que ella me besara, que me abrazara, que me tocara; quería
descubrir de una vez y para siempre si existía aquello llamado deseo, quería en
pocas palabras conocer
aquello
que antes sólo había leído en los libros. Y todo eso se resumía en una sola
cosa: quería tener un orgasmo.

Angélica llenó lentamente
las copas mientras yo encendía su equipo de música y ponía un disco compacto de
Tori Amos. La habitación en la que estábamos era enorme, y como mobiliario sólo
tenía un sillón azul, una mesa para cuatro personas y un estante para los
libros y la radio, por lo que la música se veía magnificada por el eco
proveniente del vacío.

Sentadas en el sillón
brindamos por habernos conocido y por estar juntas en aquella noche mágica de
luna llena que prometía aún mucho más. Angélica vestía una blusa blanca, y por
los botones entreabiertos podía ver el encaje de su ropa interior. Entre
conversación y conversación, se acercaba cada vez más a mi. Yo estaba inmóvil
en mi sitio, asustada. Ella, notando mi nerviosismo, me pidió que me relajara,
que me dejara llevar, que rompiera esa barrera que me impedía ser yo misma y
que me impedía ser feliz.

Su boca estaba muy cerca de
la mía y su aliento cálido terminó por derribar todas mis defensas. Lentamente
y en forma cautelosa, posó sus labios en los míos y me regaló mi primer beso de
amor. Su boca de mujer era dulce y suave, sus labios suculentos me recorrieron
con una suavidad y ardor hasta entonces desconocidos para mí.

Todo era nuevo y delicioso,
yo era como arcilla que adquiría por fin su forma definitiva bajo el poder de
sus manos. De a poco y sin agresividad nos despojamos de nuestras ropas,
entregándole yo la primicia de mi cuerpo y enseñándome ella la tersura de su
piel.

Tuve que luchar en mi mente
contra los prejuicios propios de una cultura fálica que no se concibe el sexo
si no existe un pene de por medio. Pero esa noche Angélica me enseñó que el
pene es un accesorio fácilmente reemplazable y que nadie mejor que una mujer
para dar placer a otra mujer. Sin necesidad de un manual de instrucciones, amé
a Angélica con todo mi cuerpo, recorrí sus formas y sus rincones mas ocultos,
le di todo el amor que había acumulado durante veintiséis años, descubrí mil
caricias nuevas y recibí toda su ternura, toda su humedad, todo su aroma, todo
el fuego de su pasión.

Por la mañana despertamos
abrazadas. A diferencia de lo que me ocurría con mi pololo, la cercanía de su
cuerpo sudoroso y el aroma que se desprendía de su piel no me causaron rechazo.
Y no lo hicieron porque yo era parte de él. En una noche de amor fuimos una, y
no fue por obligación, por deber o porque no me quedaba otra salida. Fue porque
así lo quisimos y así lo deseamos. Ahora solo me quedaba una cosa por hacer:
terminar con mi pololo y empezar por fin a vivir.

Capítulos anteriores:

Yo
asumo, tú asumes, nosotras asumimos
(octubre 2003)

La
rubia angélical
(noviembre 2003)

Historias

(Des) Memorias de
una Lesbiana

Reencuentro

"Encima del velador tengo su foto. La tomo en mi mano dándome un
respiro mirando esos ojos claros, esos ojos que me persiguen en mis sueños
todas las noches. Una sonrisa se me dibuja en la cara. En menos de unas horas
podré mirar de nuevo al fondo de esos ojos buscando sus sentimientos, buscando
sus preguntas".

Abro
los ojos. No sé donde estoy. Cierro los ojos, me relajo y los abro de nuevo.
Ahora si sé donde estoy.

Los ruidos de la feria
entran por la ventana abierta. Escucho cómo los hombres que montan los puestos
de la feria se gritan insultos. Lo hacen cada sábado por la mañana. Supongo que
es una muestra de cariño entre esos hombres, que se dicen de si mismos machos
viriles. No se descuidan nunca de hacerlo ver rudo y desprovisto de cualquier
sentimiento amoroso. Eso es en la mañana claro. En la tarde, después de cargar
los puestos en los carretones y cobrar el sueldo diario, los veo abrazados
alrededor de una "chuica de vino", contándose sus secretos más
íntimos y jurándose amor eterno.

Pero hoy no puedo dejar
vagar mis pensamientos libremente como lo hago cada sábado por la mañana. Hoy
llega ella y todavía me quedan muchas cosas que hacer.

Salto de la cama y corro
como la mejor ama de casa por las piezas. Planeo la mañana como un maratón.
Como todas las mujeres sé perfectamente cuántos segundos me lleva cualquier
tarea en la casa. Tengo dos horas para arreglar todo. Me guardo 45 minutos para
una ducha larga y relajante, media hora para elegir mi ropa y una hora para
fumarme un paquete de tabaco y tratar de relajar mis nervios.

Lo tengo todo perfectamente
planeado. Primero la cocina, lo que menos me gusta arreglar de mi casa. Lavo y
friego todo en un santiamén. Después el baño, donde empiezo a retrasarme en el
planning. Imaginándome futuros baños de espuma eróticos friego la bañera 3
veces. Recupero mi tiempo en el living marcando un nuevo record con la fregona
y el paño de sacar el polvo.

Entro en el dormitorio.
Respiro profundamente tratando de relajar mis nervios, que con todo el ajetreo
no se han tranquilizado precisamente. Esto es lo más difícil. Tengo que
contenerme para no tirarme entre las sábanas aún tibias y acariciarme soñando
con ella. Sé que estoy loca de deseo y sólo por el hecho de saber que la tendré
a mi lado en menos de 3 horas me concentro en lo programado meticulosamente
durante la semana pasada. Con especial esmero cambio la ropa de cama, la repaso
y aliso varias veces. Encima del velador tengo su foto. La tomo en mi mano
dándome un respiro, mirando esos ojos claros, esos ojos que me persiguen en mis
sueños todas las noches. Una sonrisa se me dibuja en la cara. En menos de unas
horas podré mirar de nuevo al fondo de esos ojos buscando sus sentimientos,
buscando sus preguntas.

Llega la parte más relajante. Con los compases de la música cubana bailo por la
ducha, repasando cada centímetro de mi cuerpo, que hoy encuentro a diferencia
del resto del año completamente atractivo. Me siento tan sensual.

En realidad me he hecho
trampa con el tiempo programado para vestirme. Hace días que sé perfectamente
de lo que tengo ganas de ponerme. El atuendo que a ella más le gusta.

Por
fin estoy lista. Todo está impecable. Incluida yo. Tengo tiempo de pasearme por
la feria y elegir un precioso ramo de flores silvestres. Al arreglar el jarrón
me la imagino tocando los pétalos de las margaritas y nuevamente siento que mi
deseo trepa por mis entrañas. Es hora de ir a buscarla.

El aeropuerto está
atiborrado de gente. De repente sale un vip, no sé ni quien es, y las masas de
gente se mueven como un torbellino hacía la salida. Aliviada por el espacio
surgido me enciendo otro cigarrillo y me encamino hacia la señorita de la
información para preguntarle por quinta vez si el avión de Iberia no tiene
retraso.

La veo entre varias
personas. Carga su mochila y está hablando con el personal del SAG. De repente
da vuelta su mirada y sus ojos se clavan en los míos. Las dos nos quedamos
estáticas. Busco en mí algo en que aferrarme, algún pensamiento, algún músculo
que aún me funcione para devolverle una sonrisa, algo, algo que me deje hacer
de temblar como lo estoy haciendo.

Sé de las otras veces. Sé
de las otras personas. Sé de sus dudas de que una mujer la ame. Sé de su duda
existencial de que alguien, sea hombre o mujer, la pueda amar. Sé de sus
preguntas insistentes de si venir fue lo correcto. Sé que odia las llegadas y
las despedidas y que no sabe nunca que hacer. Sé que a lo mejor ha venido a
despedirse de mí. Sé que la distancia física abre abismos y sólo confirma
inseguridades. Sé que a lo mejor no habrá ni siquiera un beso. Sé que nunca he
amado una mujer como la he amado a ella.

Ella estada parada al
frente mío y todavía no puedo sonreír libremente. Me mira, insegura, llena de
dudas y yo simplemente la abrazo. El calor nos acompaña camino al
estacionamiento. Las dos miramos el cielo y siento su alborozo de pisar
nuevamente Chile. Tiró las maletas, mochilas y diversos paquetes al fondo de la
camioneta. Al darme la vuelta me encuentro con sus ojos profundos, llenos de
preguntas e inseguridades. Los miro y trato de contestarle con los míos que
todo va ir bien, que soy tan feliz que esté aquí a mi lado. El momento parece
estancarse en la eternidad y siguiendo los sentimientos que me surgen
alborotados y sin sentido de mi corazón me acerco y toco sus labios con los
míos. Es un beso dulce, como reconociéndola. Nos alejamos para mirarnos en los
ojos, de repente tan diferentes de hace diez segundos, para fundirnos
nuevamente en un beso, que ahora se convierte en apasionado.

Es sábado y el tráfico en
la city es soportable. Nuestras manos parecen haberse desprendido de nuestras
razones, porque no acompañan las inseguridades de nuestro diálogo. Saben donde
posarse, como acariciarse mutuamente, como avanzar reconociendo piel.

Al fin estamos paradas
frente a mi casa. Las miradas de los ferianos nos acompañan, esos hombres, de
los cuales en realidad no quiero saber nada, y que en estos momentos comparten
y ven los momentos de mi mayor felicidad. Siento sus miradas en nuestras
espaldas, el cuchilleo que se levanta, sabiendo que su llegada les dará alg